Tal vez es necesario comenzar con esta gran lección de Hugh MacLeod: Si hablas a la gente de la manera en que la publicidad lo hace, ellos deberían golpearte en la cara.
Y bien, hay empresas que recién se están poniendo al día en todo esto del Twitter. Tal vez deberían aprender esa primera lección... y luego chequear estos 3 ejemplos. Dos paradigmáticos y uno local
1. Starbucks
La gran cadena de cafés han trasladado a Twitter su hoja de reclamaciones y permiten a sus clientes enviar post con observaciones que son revisados por Brad Nelson, encargado de actualizar en la red social las noticias relativas a la empresa.
Hace un tiempo, ante el rumor de que Starbucks se negaba a enviar café a las tropas en Irak como protesta por la guerra, Nelson se defendió twiteando: "No es cierto. He aquí los hechos" y a continuación el link a la web donde Starbucks rechazaba el rumor.
Hoy el Twitter de Starbucks es como el de una persona con muchos amigos, hace reply, responde a dudas y ofrece descuentos. Tiene 253,560 seguidores y sigue a 86,467 personas.
2. Dell
El fabricante de computadoras maneja 34 cuentas e indica en su sitio corporativo quiénes las manejan. Es la primera empresa que logró ganar dinero en Twitter a través de su cuenta @DellOutlet, la cual ofrece equipos refurbished o con demasiado stock. Ya lleva ganados 3 millones de dólares. Esta cuenta tiene casi un millón de seguidores
3. Peru21
No podíamos dejar de mencionar, ya a nivel más local, a Peru 21. Este periódico no se traga el cuento de que los periódicos van a desaparecer y se crece en la web.
Lo interesante que ha hecho no es su cuenta en twitter, sino poner un sitio en su web dedicado a trending topics locales. Captando así opiniones de twiteros sobre #Fujimori, el paro de transportistas, la gripe AH1N1 y otros temas del acontecer nacional.
"Estoy seguro de que luego de esto otros medios tomarán la misma
iniciativa. ¡Y esa es la idea! mientras más gente empuje en la misma
dirección, más interesante será lo que podamos hacer con esto", comentó José Kusukoni en su blog.
Fuentes: Paul Beelen, Aceprensa, Alt1040, José Kusukoni
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