En no pocas conferencias a las que he ido sobre desarrollo de personal, comunicación y otras tantas, casi siempre el reclamo del público asistente cuando una charla es especialmente impactante es: “Si mi jefe viera/escuchara esto”, una especie de deseo escondido de que los de arriba no la ven, ni la huelen cuando nosotros lo tenemos tan claro en distintos aspectos.
Dejando de lado el pensamiento fácil de que todo es culpa de ellos –a lo Dilbert– no es muy complicado notar que saber escuchar es una virtud poco utilizada en los altos directivos.
Hace poco vi dos conferencias en TED que me impactaron positivamente. Las dos hablan un poco de lo mismo: Motivación y evaluación de desempeño. No dejó de pasarme por la cabeza ese pensamiento tan escuchado.
La primera es sobre “La pérdida de la sabiduría”, de Barry Schwartz, que invoca al sentido común como antídoto ante una sociedad sumida en la burocracia estatal y empresarial.
La segunda es sobre la Motivación. Allí Dan Pink habla que la motivación extrínseca no es la solución ante los problemas laborales de la empresa, y da algunas pautas de hacia dónde debe orientarse una política adecuada de Recursos Humanos
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